Victimas o victimarios: ¿2 caras del catolicismo?


El miércoles 26 de octubre, fue el turno del Pbro. Dr. Alejandro Mingo, quien explicó que desde el momento en que se comenzó a planificar este IV Seminario Interdisciplinario en Estudios Interreligiosos, había revisado varias veces el título de su ponencia y sus posibles desarrollos en función de aquellas cosas expuestas por quienes lo precedieron.
Y desarrolló la primera parte de su ponencia en función de algunas preguntas tales como: ¿Hasta dónde cala hondo la manifestación del amor universal entre las personas? ¿En qué medida tienen un potencial violento las religiones monoteístas? Tras dar algunas respuestas posibles a estas y otras preguntas, comenzó a explicar que la sociedad actual en su totalidad da claros ejemplos de su potencial violento y por eso la problemática llega incluso al Seminario Mayor de Córdoba.
El Seminario ha desarrollado, una experiencia académica, como espacio de debate y discusión en torno a textos preseleccionados referidos a la violencia social actual. Allí con los estudiantes de los últimos cursos desarrollaron más de 10 sesiones donde se abordó la violencia desde artículos publicados por diferentes autores como Pikaza, Saramago, Beavois; incluyendo “El Espíritu de Asís 1986-2011”.
Dado que el 27 de octubre, se desarrolló en Asís el Encuentro Interreligioso por la Paz, el padre Alejandro cerró su ponencia con un profundo análisis del mensaje que leyera Juan Pablo II de 1986, resaltando que dicho mensaje fue dicho en un mundo totalmente diferente porque aún existía el muro de Berlín y el planeta estaba partido en dos ejes socio-políticos opuestos. Además remarcó, como ese mensaje cambió la perspectiva mundial para el diálogo entre los creyentes al tratarlos en el primer párrafo de “amados hermanos y hermanas,… queridos amigos”, tras lo cual reafirma su propia identidad como cristiano y católico, que se dirige a los demás con “amor y respeto”. Subrayaba que la violencia, no tiene nada que ver con ninguna religión, que es una realidad que supera a todos los grupos humanos. Algunos de sus párrafos fueron proféticos ya que anticiparon el pedido de perdón, que luego realizó en el marco del Jubileo Internacional del año 2000. Sobre el final de la ponencia y del mensaje de Asís, Juan Pablo II decía que se había tratado de una “Jornada de plegaria, ayuno y peregrinación”, en ese momento el Imam Ali Badran pidió permiso y comentó que esas palabras habían calado muy hondo en todo el mundo islámico porque este Papa se había mostrado como un gran musulmán, al cumplir con 3 de los 5 pilares de su religión.

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